Europa y Estados Unidos quieren perpetuar sus ventajas y obligar a los países pobres a pagar la cuenta del desarrollo que alcanzaron ellos
No es posible desarrollo sin externalidades ambientales negativas
No existe una tecnología que evite completamente impactos ambientales negativos. Pretender evitarlos completamente es una utopía, sólo es posible no haciendo nada, deteniendo toda actividad humana, y reduciendo la población a niveles "sustentables", es decir pequeñas comunidades con economía de auto subsistencia, y muy bajos niveles de vida.
Lo razonable es emplear tecnologías que minimicen el impacto ambiental. Las externalidades ambientales negativas no pueden ser consideradas como una pre-condición, sino como una variable cuya magnitud debe procurarse disminuir en una ecuación que haga posible la vida económica y el desarrollo. La insistencia en la pre-condición o el requisito del impacto cero es un absurdo técnico y un suicidio económico para cualquier sociedad actual.
Las denominadas tecnologías alternativas como los parques eólicos, paneles solares, turbinas mareo-motrices requieren uso de materiales difícilmente reciclables, plantas industriales para elaborarlos, y servicios técnicos especializados de apoyo y mantención, etc. Pero además tienen un costos financieros tan altos que ni siquiera los países ricos procuran basar sus matrices energéticas en ellos.
Aun sin considerar las externalidades cuidadosamente ocultadas por los propagandistas de esas tecnologías: los parques eólicos con sus aspas matan más aves silvestres al año en Europa, en Canadá, en EEUU que todos los cisnes de cuello negro del Santuario Natural Río Cruces; la instalación de esos parques o de paneles solares capaces de generar niveles significados de energía requieren intervenir cientos de hectáreas limpiando terrenos, habilitando caminos, además de costosas tecnologías de acumulación (esencialmente basadas en metales pesados), para procurar atenuar su peor característica como fuentes energéticas: su inestabilidad. Cualquier dispositivo destinado a usar la fuerza mareomotriz introduce alteraciones que pueden ser letales para varias especies de la delicada flora y fauna de los hábitats costeros, etc. Es decir incluso las tecnologías presentadas como más puramente sustentables tienen sus externalidades perversas con el ambiente.
El "desarrollo sustentable" es un invento europeo-céntrico, y demás, fariseo
EEUU y Europa han logrado los niveles actuales de desarrollo y nivel de vida usando amplia y en forma absolutamente "no sustentable" todos sus recursos naturales. Dicho en forma de analogía:corrieron la maratón del desarrollo con todas las armas: ahora que ellos ya han llegado a la meta, con la doctrina del desarrollo sustentable quieren imponer al resto de los competidores el correr sin calzado o sin hidratación en la ruta, es decir condiciones que hacen imposible que el resto de los corredores complete una carrera tan exigente.
La Unión Europea se propuso para el año 2020 alcanzar el 20% de generación energética en base a fuentes alternativas. En el año 2007 las costosas instalaciones eólicas europeas producen sólo el 3, 7 % de la energía anual (EWEA). Igualmente los cálculos más optimistas para Europa esperan llegar a producir el 9,4% la energía anual en base a paneles solares y recién en el año 2030(EPIA).
Como buenos fariseos, esperan que los países pobres hagan lo que ellos nunca han hecho, Si ellos con toda su riqueza y desarrollo no lo hacen, ¿cómo pretenden que los países pobres lo cumplan rigurosamente sin menoscabar sus posibilidades de desarrollarse y superar la pobreza y marginalidad?.
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Ninguna fuente alternativa logra - a los costos que el país puede pagar efectivamente, producir más energía, más económicamente y con menos impactos ambientales.
No existe ninguna tecnología que no produzca impactos ambientales, el desafío inteligente no es evitarlos, la única alternativa para no producir impactos ambientales, cero impacto, es detener el país.
Las tropas de ocupación al servicio de la ideología del desarrollo sustentable: los activistas ecologistas
Greenpeace es un una organización mediática, vive gracias al financiamiento y promoción que recibe de los medios de comunicación occidentales y las poblaciones acomodadas que consumen esos medios. Sus campañas no tocan los intereses que la sustentan: no condena la brutal producción industrial de aves y animales; la tortura animal que significan las corridas de toro en España y México, los rodeos, la pesca con mosca; el daño irreparable a suelos frágiles que produce los raids como Paris Dakar y cross country en todo el mundo, tampoco la depredación del bosque nativo que realizan las personas en las zonas boscosas en todos los continentes habitados, que destruyen más bosque nativo que las empresas madereras; tampoco condena el turismo, una de las actividades que más altera la vida y los ecosistemas en las zonas más apartadas y menos pobladas.
Sus enemigos son empresas y actividades muy fáciles de hacer aparecer ante la opinión pública como chivos expiatorios por que canalizan prejuicios ideológicos como la tendencia a condenar las iniciativas industriales y de lucro, heredadas del fundamentalismo de izquierda del siglo XX.
Los activistas ecológicos siguen el mismo patrón: con el argumento de cuidar el medio ambiente -y como no existe actividad humana productiva sin impacto - encabezan movilizaciones contra todas las acciones que implican alguna forma significativa de desarrollo económico, ese dogmatismo se traduce en que terminan oponiéndose a todo progreso real y proponen a cambio sólo formas artesananales y no significativas de actividad.
Por ello no es raro que se opongan a las centrales atómicas (lejos las más eficientes fuentes de energía actuales), a las termoeléctricas, a los rellenos sanitarios, a las represas hidroeléctricas, a la instalación de plantas industriales, plantas de extracción minera, aeropuertos, caminos, puertos, etc. Si las sociedades actuales acogieran sus planteamientos como doctrinas nacionales, no les quedaría más que sumirse en crisis económicas y sociales terminales. Ni siquiera los países desarrollados soportarían ese fundamentalismo en política económica.
La única forma de regresar a una actividad humana verdaderamente sustentable, tal como la proponen los países desarrollados y sus activistas ecologistas, incluso con niveles de vida relativamente austeros, sería volver a niveles de población humana inferiores a los que el planeta tenia en el 1800. Todo lo demás es mitología, ignorancia u oportunismo


